Con desplazamientos forzados generalizados, desastres naturales y más de 40 años de conflicto, Afganistán sigue sufriendo una de las situaciones humanitarias más complejas del mundo.
La situación ha puesto a prueba la resiliencia de los afganos para los que satisfacer sus necesidades básicas es difícil y cuya vulnerabilidad se ve agravada por las duras condiciones del invierno en Afganistán donde las temperaturas invernales pueden alcanzar los 25 grados bajo cero.
ACNUR proporciona ropa de abrigo, mantas y aislamiento para las tiendas a las familias desplazadas vulnerables cuyos alojamientos improvisados no las protegen del frío y que no tienen medios para comprar combustible y calefactores.