Pequeños grupos de focas monje del Mediterráneo lograron sobrevivir después de empezar a ser cazadas, refugiandose en cuevas donde la persecución humana no pudo encontrarlas para acabar con ellas. Desde 1998, CBD-Hábitat trabaja en la conservación de algunas de las especies amenazadas más emblemáticas del mundo a través de proyectos globales.
Hoy en día en el mundo quedan unas 700 focas monje del Mediterráneo. Es muy importante protegerlas para evitar su extinción ya que están al borde de la desaparición.
En el año 2001, con la colaboración de los pescadores artesanales y las autoridades, CBD-Hábitat creó un refugio que protegiese el entorno de las cuevas de cría de la mayor población superviviente, localizada en Cabo Blanco (Mauritania) -tanto por tierra como por mar-, evitando así la colocación de redes de pesca y que nadie las molestara en sus lugares de descanso y reproducción. Nació la "Reserva Costa de las Focas".
La población se ha recuperado, pero a pesar de los buenos resultados, la especie sigue en grave peligro y las amenazas siguen siendo muchas: hay riesgo de una nueva mortandad masiva por enfermedad, las tres cuevas en las que viven las focas sufren continuos derrumbes, la subida de nivel del mar amenaza las playas de cría en el interior de las cuevas y la cercana ciudad de Nouadhibou se expande hacia la colonia.