En Perú y Bolivia, miles de niños crecen en contextos de pobreza multidimensional que limitan sus oportunidades de desarrollo y aprendizaje. Durante la época navideña, estas brechas se acentúan, ya que muchas familias no cuentan con recursos para ofrecer momentos de celebración ni para preparar el inicio del año escolar. Esta situación afecta directamente al bienestar emocional, la motivación y la autoestima infantil, dificultando su proceso académico y condicionando su desarrollo futuro en entornos altamente vulnerables.





