Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo y, en barrios como Rimkieta, uno de los más desfavorecidos de la capital, Ouagadougou, la exclusión social golpea especialmente a las mujeres. Al enviudar, muchas pierden bienes y hasta la custodia de sus hijos, considerados herencia de la familia del marido. Sin acceso al sistema de microfinanzas, carecen de los recursos mínimos para emprender y ganar autonomía.
Para hacer frente a esta realidad, desde 2007 la Fundación Amigos de Rimkieta otorga microcréditos a mujeres en situación de extrema pobreza, con el fin de impulsar su desarrollo personal y profesional. Estos préstamos les permiten iniciar pequeños negocios como la venta de comida, verduras, carbón o el trabajo como tejedoras, favoreciendo su independencia y la igualdad de oportunidades.
El programa incluye organización en grupos, cuentas de ahorro sin comisiones y dos meses de formación en gestión financiera, salud y derechos civiles. Hasta hoy, se han concedido más de 1.560 microcréditos, con una tasa de devolución del 99%. Gracias a ellos, muchas mujeres han logrado sostener a sus familias, mejorar su estatus social y asegurar la educación de sus hijos.